Encuentra frases para enamorar, piropos y frases cortas de amor
La luz primera del primero dia
Luego que el sol nacio, toda la encierra,
Circulo ardiente de su lumbre pura,
Y asi tambien cuando tu sol nacia
Todas las hermosuras de la tierra
remitieron su luz a tu hermosura.
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Duerme inocente el lobo, que ha vencido
El son divino de tu dulce lira,
Y entre el mismo ganado esta rendido.
Pues donde tu suave acento admira
A quien falta razon, vida y sentido,
Que hara con alma quien por ti suspira?
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Quejosa esta de vos naturaleza
Por vuestra condicion aspera y dura,
Que para humana os dio tanta belleza.
O menos perfeccion o mas blandura,
Que a presumir de vos tanta dureza,
Como os pudiera dar tanta hermosura?
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Pareces la primavera
Que las flores y las aves
Todas despiertan a verte
Y al sol de tus ojos salen.
Madre, unos ojuelos vi
Verdes, alegres y bellos.
Ay, que me muero por ellos
y ellos se burlan de mi!
Las dos ninias de sus cielos
Han hecho tanta mudanza,
Que la color de esperanza
Se me ha convertido en celos.
Yo pienso, madre, que vi
Mi vida y mi muerte en vel-los.
Ay, que me muero por ellos
y ellos se burlan de mi!
Quien pensara que el color
de tal suerte me enganiara?
Pero quien no lo pensara
Como no tuviera amor?
Madre, en ellos me perdi
Y es fuerza buscarme en ellos.
Ay, que me muero por ellos
y ellos se burlan de mi!.
Fue tu amor, Laura, la loca brisa que rauda pasa besando flores,
fue de la aurora la blanda risa que el sol ahuyenta con sus fulgores;
fue blanca nube que cruza el viento y en pos no deja rastro ni huella,
fue la inconstancia del pensamiento,
fue de un suspiro ligero acento, luz fugitiva de errante estrella.
Es mi amor, Laura, cedro eminente que no doblegan los huracanes,
es el continuo rugir hirviente de los torrentes y los volcanes;
es alta penia que el mar azota sin que a su empuje rendirla pueda,
es el ambiente que en torno flota, del sentimiento la eterna nota,
luz que en las ondas del eter rueda.
Tengo de amores herida el alma, quema mis ojos amargo llanto;
senda de flores, en dulce calma, indiferente huellas en tanto.
Mas no te envidio, que solo excita tu triste vida mi compasion;
que si la pena mi pecho agita, al menos…vivo!
porque palpita con fuerte impulso mi corazon.
Luz que alumbras el sol, (Lucinda) hermosa,
Que aun no te precias de volver tus ojos
Al alma que llamabas duenio suyo:
Si vives, porque vivo, desdeniosa,
Acaba con mi vida tus enojos,
Pues no has de hallar defensa en lo que es tuyo.
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Aquella noche en su mayor espanto
Considere la pena de perderte,
La dura soledad creciendo el llanto,
Y llamando mil veces a la muerte,
Otras tantas mire que me quitaba
La dulce gloria de volver a verte.
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Yo, como aquel que a contemplar se para
Ruinas tristes de pasadas glorias,
en agua de dolor banie mi cara.
De tropel acudieron las memorias,
los asientos, los gustos, los favores,
que a veces los lugares son historias,
y en mas de dos que yo te dije amores
parece que escuchaba tus respuestas
y que estaban alli las mismas flores.
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En tanto que mi espiritu rigiere
El cuerpo que tus brazos estimaron,
Nadie los mios ocupar espere;
La memoria que en ellos me dejaron
Es alcaide de aquella fortaleza
Que tus hermosos ojos conquistaron.
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Dejo ese cielo, do broto la llama que me abrasa y me inspira,
dejo cuanto amo yo, cuanto me ama!… Te dejo a ti, mi Elvira!
Y, abandonando tanto bien seguro, mirar solo anhelante,
ignorado, fatidico y oscuro, un porvenir distante!
Que busco lejos del bendito suelo donde rodo mi cuna?
Un nombre acaso que me niega el cielo, una varia fortuna!
Una lucha incesante, que atormente mis mas floridos anios!
un desenganio acaso en mi creciente serie de desenganios!
Y parto, empero, como parte el ave, cumpliendo mi destino.
Ah! solo Dios lo que me aguarda sabe al fin de mi camino!
Quizas el peso de mi amargo duelo mi cuerpo al fin sucumba,
y tristes sauces en extranio suelo, sombra den a mi tumba.
Mas ay! cuando te tengo en mi presencia y voy pronto a perderte,
que he de temer? Acaso no es la ausencia mas triste que la muerte?
Cuando del cuerpo, en rapto victorioso, rompiendo las cadenas,
busca el alma, con vuelo majestuoso regiones mas serenas;
Cuando en el cielo, en su inmortal asiento, aura de Dios la halaga,
o entra los leves atomos del viento, como un perfume, vaga;
Lo es dado aun de los que amo en el mundo vivir la misma vida,
y ser, en el misterio mas profundo, su protectora egida.
Vagar en torno, de la luna fria en rayo amarillento, ver su llanto,
gozar con su alegria, leer su pensamiento.
Ah! yo no temo que el sepulcro frio me abra enemiga suerte!
No es cierto que es la ausencia, encanto mio, mas triste que la muerte?
Adios! el tiempo se desliza en tanto; la hora fatal ya suena.
Ah! pueda pronto mitigar tu llanto un aura mas serena!
Nunca me olvides, y al Eterno implora en oracion ferviente.
Adios! ya el blanco velo de la aurora rasga el sol en oriente!